Museo Nacional de San Carlos: Experiencia Tabacalera

De entre las muchas joyas que resguarda la Colonia Tabacalera hay una en particular que merece ser visitada y admirada: Museo Nacional de San Carlos, una edificación neoclásica que ahora preserva una colección de arte invaluable. 

El Museo Nacional de San Carlos abrió sus puertas como recinto museográfico el 12 de junio de 1968 para exhibir un conjunto de obras que abarcan seis siglos de historia del arte europeo, así como ejemplos del trabajo realizado por artistas vinculados con la Academia de San Carlos.

Museo Nacional de San Carlos: Experiencia Tabacalera

A través de los siglos

Erigido entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, el monumental palacete es obra del arquitecto Manuel Tolsá y se dice que éste fue un encargo de la Marquesa de Selva Nevada, Doña María Josefa Rodríguez de Pinillos y Gómez de Bárcena, para su hijo José Gutiérrez del Rivero y Pinillos y Gómez, quien murió antes de que la construcción terminara.

El recinto ha tenido varios usos: fábrica de cigarros, oficina de la Lotería Nacional y sede de la Preparatoria Nacional número 4 de la UNAM. En 1968, el edificio fue concedido al INBA —ahora INBAL (Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura— e inaugurado como Museo San Carlos; en 1994, por decreto presidencial, se le dio el título de Museo Nacional.

Museo Nacional de San Carlos: Experiencia Tabacalera

Cortesía MNSC.

La colección que aquí se alberga se conformó no solo con piezas traídas directamente de Europa por los maestros de la Academia, sino también a través del proceso de desamortización de los bienes eclesiásticos, así como por medio de donaciones y adquisiciones realizadas por el gobierno mexicano durante los siglos XIX y XX.

Otros datos históricos

Durante el siglo XIX, el Palacio cumplía funciones residenciales para importantes personajes, entre los que destacan el General François Achille Bazaine, Antonio López de Santa Ana y General José Rincón Gallardo, quienes disfrutaban, con sus familias de los jardines de la casa que abarcaban hasta lo que ahora es el terreno de Plaza de la República.

A finales de 1800, la familia Iturbe —en aquel momento propietaria del inmueble—, arrendó el edificio a la Tabacalera Mexicana Basagoiti Zaldo y Compañía. Tiempo después, entre 1823 y 1827, el edificio fue sede de la primera delegación diplomática del Reino Unido en México.

El acervo artístico

En las diferentes salas del Museo Nacional de San Carlos es posible encontrar expresiones del arte occidental que van desde el Gótico hasta principios del siglo XX, con trabajos de los grandes maestros como Pedro Berruguete, Lucas Cranach el Viejo, Germán Gedovius, Pieter de Kempener, Francisco de Zurbarán, Peter Paul Rubens y Joaquín Sorolla, entre otros.

En la actualidad, la colección del Museo Nacional de San Carlos está conformada por 2,195 piezas entre pintura, dibujo, grabado y escultura. El recinto te propone hacer un recorrido cronológico y tomaar en cuenta los estilos y géneros artísticos con el objetivo de brindar de manera completa la riqueza de una de las colecciones más importantes de arte europeo de América Latina.

Museo Nacional de San Carlos: Experiencia Tabacalera

Cortesía MNSC. Cristóbal de Villalpando, La Purísima Concepción, ca. 1700. Óleo sobre tela.

Museo Nacional de San Carlos: Experiencia Tabacalera

Cortesía MNSC. Lucas Cranach, el Viejo, Adán y Eva, 1530. Óleo sobre tela.

Antes de planear tu visita, consulta las medidas de seguridad del Museo Nacional de San Carlos. Destaca la prohibición de mochilas y bultos grandes… ¡ojo! el guardarropas está cerrado como medida higiénica.

Información práctica

Dónde

Av. Puente de Alvarado 50, Col. Tabacalera

Horario

Martes a domingo
11 a 17 hrs.

Costo

$ ($55 – Domingos gratis)
Solo efectivo

Accesibilidad

Pet-friendly

Acceso a perros guía

Reservaciones

55 8647-5800

 

Museo Nacional de San Carlos: Experiencia Tabacalera

Autor
Emmanuel Sandoval
Periodista —algún día podré llamarme escritor—, las artes, la arquitectura, la moda y... ¡la comida! son mis temas favoritos. Soy tapatío, pero desde hace cuatro años le pertenezco a la maravillosa Ciudad de México. Mi lema en la vida es: Qui dare multa potest, multa et amare potest, que en latín significa: “Quien puede dar mucho puede amar aún más”.