Había una vez un Frontón… / Il était une fois un Jaï alaï…

Jai alai México (2017). © Frontón México Centro de Entretenimiento

Había una vez un Frontón que abrió sus puertas, cuando todos los demás las estaban cerrando.

No cabe duda que la entrega de pelotaris y del público hizo que esta temporada el Jai alai reviviera y le recordará a Frontón México lo que es divertirse, jugar, reír, gritar de emoción: la adrenalina de una pelota a 300 km/hr.

Ir todos los días a Frontón durante 4 meses cambia tu vida. En múltiples ocasiones escuché decir que Frontón México era «un sueño hecho realidad», «un rêve de gosse»; historias de otra época, literalmente sacadas de películas; y en la voz, el dejo de un anhelo: que el sueño no terminará.

Si quieren conocer la modalidad «cursi» de un pelotari pregúntenle por qué le gusta el Jai alai; qué se siente estar en Frontón; o siéntese junto a Andrinúa y Safont: cátedra del Jai alai en modalidad «permanencia voluntaria».

Un pelotari lo es dentro, fuera de la cancha y en la banca; pero además de ser un jugador, es embajador de su deporte. Así que tras meses de innumerables historias, a las que ahora se suman las de la temporada 2017, era inevitable no imaginarse todas esas anécdotas enmarcadas por el ya conocido «Había una vez —un Frontón—…» / « Il était une fois—un Jai alai—…», en el que de niños soñábamos que el sueño nunca terminara.

Así que de boca, voz, puño y letra de quienes hicieron de esta primavera, la primavera de Frontón, algunas historias para revivir lo que no se vio desde las gradas: el backstage del cuadro Jai Alai México 2017.

 

1.1

Todos somos niños

Para el Día del Niño se convocó por medio de redes sociales a padres de familia que quisieran llevar a sus hijos a Frontón a una tarde de convivencia el 30 de abril.

Ese día, Lardizabal se apropió del micrófono y con la espontaneidad que lo caracteriza, empezó a narrar el evento y a presentar a los niños que ese día desfilaban en su estelar junto a algunos de los pelotaris del cuadro: obviamente todos los papás aplaudieron como nunca y vi a más de un pelotari muy emocionado porque «el relevo generacional estaba ahí» —no intenten negar la «lagrimita Remy», existe un video—.

Durante la actividad, se hicieron varios grupos, y por cada 2 niños había un pelotari. Al principio, cuando todavía se estaba organizando el espacio y distribución, me di la vuelta por un momento hacia el frontis para tomar algunas fotos al grupo que se encontraba ahí, preparándose para jugar 2 contra 2, como si se tratara de un partido.

No tenía ni un minuto, cuando voltee y me di cuenta que Jean Olharan, Nicolas Etxeto y Jerôme Portet se habían ubicado entre el cuadro 4 y 6, y que habían empezado a jugar pelota mano, otra modalidad de pelota vasca. Tras un «¡Oigan! Deberían estar jugando con los niños, no entre ustedes», un sonriente Nicolas Etxeto me respondió: «Sí, ¡es que también somos niños!».

*Aplausos.

 

1.2

Mismo día, mismo evento, diferentes pelotaris…

Mientras todos jugaban, yo tomaba fotos y video. Andar con dos cámaras en mano, mientras intentas cuidarte de la pelota no es muy fácil, pero la ocasión lo ameritaba. Como todos se veían muy divertidos, la verdad era difícil saber quién era el niño, o mejor dicho, a dónde se habían ido los adultos —pocos deportes tienen la magia de la pelota vasca: en segundos te transformas en el niño que siempre has sido y no estaba tan escondido—.

Estar atrás de la cámara permite apreciar detalles que suelen pasar desapercibidos. Así que empecé a entrevistar a niños y pelotaris y la verdad fue un poco complicado… porque estaban jugando y de forma nada sutil me hacían entender que «los estaba interrumpiendo», pero que de forma muy educada me iban a responder: *Palm Face* emoji. Pero en Frontón cuando la gente cree que no la ves, justo ahí está la cámara: Por ejemplo, cuando Ituarte, estupefacto, veía a un niño amarrarse la cesta; o el instante exacto en que una niña posa con Ekhi para una foto y mueve la mano de tal forma que le pega en la cabeza… con la cesta ➡️ una imagen vale más que mil palabras.

Finalmente conseguí un poco de atención y el esfuerzo valió la pena ya que quienes habían tenido la oportunidad de entrenarse en Frontón cuando eran niños, como Sierra, Lardizabal, Echenique, Juan León, Osorno, Gustavo… tenían el recuerdo de lo que habían sentido aquella vez que «el Frontón estaba lleno y todos nos aplaudían, íbamos a jugar y habíamos desfilado con los del estelar: fue muy emocionante, todavía me acuerdo». Y todos, por separado, me contaron cómo el 30 de abril de 2017 les recordaba aquel día de su niñez en los 90 en Frontón: Memorable.

 

1.3

Mismo día, diferente momento

TODA la familia Lardizabal estuvo presente ese día en Frontón y si no me creen vean la foto del evento que se puso en Facebook como Cover: ¡Todos están en primera fila! —Aunque de eso me enteré después, cuando Gustavo me contó y me dijo el nombre de todos los Lardizabal que estuvieron ahí: «Mira, este es mi sobrino, su mamá, mi primo… seguido de un largo etcétera—.

Pero, antes de eso, en algún momento del encuentro de niños y niños del cuadro de Frontón, pelotaris, me puse a grabar cómo Gustavo Lardizabal le ponía una cesta a un bebé que empezaba a caminar: derroche de ternura.

En una cancha de Cesta punta tanta felicidad no puede ser tan perfecta: una pelota vino directa hacia el pequeño y ni el grito de aviso de Ituarte, ni los gestos e interjecciones de «¡yyyyyy…..!» iban a salvar al pequeño de su primer pelotazo: pelota a la sien derecha sin obstrucción alguna.

Acto seguido: llanto. Y lo que vino, ni yo lo pude prever, mientras Txabi Inza —bombero y paramédico— auxiliaba al niño y la familia, Jean Olharan nos dice: «Le va a gustar pelota. Va a ser bueno». Y una expresión que sólo estos emojis pueden describir: 😉 😂👌 💪. Jean«Touriste» Olharan en todo su esplendor.

Al día siguiente le envíe un mensaje a Gustavo Lardizabal diciéndole que tenía en video el momento del golpe. Un minuto después su respuesta: «Pásamelo, es mi sobrino». Esa tarde confirmamos que las posibilidades de que alguien con apellido Lardizabal recibiera un pelotazo aquella tarde eran como de 9:1 y que el niño estaba en perfecto estado.

*Insisto, ningún niño o pelota salió herido, todos están vivos, sanos y salvos*

 

Próximamente más historias narradas por los pelotaris del cuadro 2017.
Ningún niño o pelota fue herido en esta historia.

Comments
  • Federico Padilla Gómez

    ¡¡Buen viernes de Venus Pelotero¡¡

    Me atrevo a distraerles unos minutos, para preguntarles sobre el diseño escultórico y en bajo relieve, que se encuentra en el frontispicio del magno edificio, pues su altura, o mi vista cansada, no me permiten visualizarlo claramente, para admirarlo completo y tratar de descubrir su simbología, significado y elementos que lo componen.
    Claro, si tienen un dibujo completo y su descripción, será todo un halago honor poder apreciarlo completamente.

    Disculpen la distracción mañanera y agradezco su atención y posible respuesta a esta humilde petición.

    Museógrafo Federico Padilla Gómez

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